Paracas y sus atractivos
Hace un par de semanas me fui de volada a la ciudad de Ica. No había vuelto hace más de un año, pero animado por mi amigo Eduardo que estuvo por allá, también me decidí a viajar.
Ahora llegar a Paracas es fácil porque lo puedes hacer con toda seguridad y directamente en Oltursa, que hace poco abrió esa ruta. La otra opción es irse hasta la localidad de Santa Cruz (kilómetro 250 de
Como era de esperarse los servicios turísticos ya están completamente restablecidos en la zona. Las agencias de turismo ofrecen sus paquetes para conocer
Hay nuevos restaurantes, hoteles y circuitos para todos los gustos y bolsillos. Resalta la construcción de lujo del hotel Double-Tree Guest Suites de la cadena Hilton, que por los comentarios que escuché tiene lindas suites con una de las mejores vistas de la bahía. Además, su arquitectura es impresionante.
Apenas llegué a Paracas me fui caminando por el malecón del Chaco, en este lugar se pueden encontrar diversos restaurantes que ofrecen comida marina y el riquísimo pisco sour.
En el muelle de esta caleta se toman las lanchas que te llevan a conocer las Islas Ballestas. Esa mañana la afluencia de público era regular, las embarcaciones parten temprano porque el paseo dura unas cuatro horas ida y vuelta. El costo por persona para hacer el tour es de 35 soles.
El viento mar adentro es fuerte y a más de uno nos hizo tiritar. Incluso una señora que fue con sus dos niños los abrazó durante todo el recorrido por el frío que sentían.
Al cabo de dos horas llegamos a las Islas Ballestas con su innumerable población de lobos marinos. Como se sabe las lanchas no pueden desembarcar allí, pero se acercan lo suficiente para verlos. Recuerdo que la primera vez que visité las islas, había un enorme lobo marino que gruñía sobre en una roca porque había sido desterrado de la población de lobos, tras perder su reinado ante otro macho en una pelea.
Al acercarnos pudimos fotografiar a estas especies que jugueteaban cerca a nuestra lancha y otros que retozando sobre las rocas. Allí también habitan los pingüinos de Humboldt, que dicen que están en peligro de extinción. Precisamente, Eduardo me comentó que estos animalitos son víctima de los pescadores que utilizan dinamita. También de aquellos que los atrapan para tenerlos como mascotas.
Al cabo de las cuatro horas volvimos al muelle donde nos embarcamos. Ya era la una de la tarde y los jaladores de los restaurantes del malecón me rodearon para ofrecerme los platillos marinos que preparan en sus locales. Yo no pude resistirme a un rico ceviche de cojinova. Al caer la tarde, el exceso de fósforo me produjo un profundo sueño, así que terminé en los brazos de Morfeo, en el cuarto de mi hostal. Al día siguiente visitaría la Reserva Nacional de Paracas.
esta xevere
felicitaciones
que interesante
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